El cambio social sólo es posible con el cambio de las leyes

Rafael Linares Membrilla, abogado en Tenerife, tiene la humilde aspiración a través de este blog de crear un espacio sugestivo donde el fomento y la dignificación de la emprendeduría y del trabajo autónomo tengan un papel relevante. Al igual que la mejora de la Justicia y de todos los factores que se traducen en competitividad. No olvides dejar tus comentarios.

sábado, 19 de septiembre de 2026

Reducción de jornada y ERTE: el despido no se calcula con el salario reducido

Una reducción temporal de jornada no debería abaratar de forma permanente la indemnización por despido. El Tribunal Supremo ha protegido tanto la reducción por guarda legal como la derivada de un ERTE.

El salario completo como referencia

Cuando la jornada se reduce para cuidar a un menor, la indemnización se calcula con el salario correspondiente a la jornada completa. La protección perdería eficacia si ejercer el derecho disminuyera el coste del despido.

Una lógica semejante se aplica al ERTE: la empresa no puede aprovechar una reducción coyuntural promovida para superar dificultades y utilizarla después para rebajar la indemnización.

No todas las reducciones son iguales

Debe identificarse si la disminución era definitiva, pactada, protegida por conciliación o temporal por causas empresariales. Tomar sin más la última nómina puede producir un resultado incorrecto.

Esta explicación sobre indemnización tras una reducción de jornada o ERTE permite reconstruir el módulo adecuado.

Documentación necesaria

Solicitud de reducción, acuerdo de ERTE, comunicaciones, nóminas anteriores y convenio permiten comprobar salario, porcentaje y duración. Los complementos habituales también deben revisarse.

La calculadora de indemnización laboral ofrece una estimación útil si se introduce el salario completo que jurídicamente corresponde.

Revisar antes de firmar

La empresa debería separar la causa de la reducción del cálculo extintivo. El trabajador debe solicitar el detalle del salario diario, antigüedad y conceptos utilizados.

Una medida temporal o de conciliación tiene una finalidad protectora. Convertirla en descuento de la indemnización trasladaría indebidamente su coste a quien la utiliza.

Por qué el salario regulador exige mirar más allá de la última nómina

La indemnización por despido se obtiene a partir del salario diario y de la antigüedad computable. El problema aparece cuando la nómina inmediatamente anterior a la extinción refleja una jornada reducida que no representa la retribución ordinaria del contrato. Aplicar mecánicamente esa cifra puede desvirtuar el cálculo, porque confunde una situación temporal o protegida con una modificación definitiva de la relación laboral.

Para fijar el salario regulador deben examinarse la causa de la reducción, su duración y la documentación que la sustenta. También hay que reconstruir la retribución que habría correspondido sin la medida, incorporando pagas extraordinarias y complementos salariales cuando proceda. No basta con multiplicar el líquido mensual: las retenciones, anticipos y conceptos extrasalariales no definen por sí solos la base indemnizatoria.

Reducción por guarda legal y protección de la conciliación

La reducción de jornada por cuidado de hijos o familiares permite compatibilizar empleo y responsabilidades personales. Si el ejercicio de ese derecho redujera después la indemnización, el trabajador soportaría una penalización económica que podría disuadirle de solicitarlo. De ahí que la normativa establezca una regla protectora: para determinadas indemnizaciones se toma el salario que habría correspondido sin reducción, siempre que no haya transcurrido el plazo máximo legal.

Esta garantía es independiente de otras posibles consecuencias del despido. Si existen indicios de que la extinción respondió precisamente al ejercicio de derechos de conciliación, puede discutirse su nulidad, no solo la cuantía indemnizatoria. La empresa deberá acreditar una causa real y ajena a la reducción; el trabajador, por su parte, debe conservar la solicitud, su aceptación y cualquier comunicación que permita reconstruir la secuencia temporal.

Qué ocurre durante un ERTE de reducción de jornada

En un expediente temporal de regulación de empleo, el contrato continúa vigente, aunque se reduzcan durante un periodo las horas de trabajo y el salario. Esa excepcionalidad explica que la retribución coyuntural no tenga que convertirse en la referencia de una extinción posterior. Si el salario regulador quedara rebajado automáticamente, una herramienta concebida para preservar el empleo terminaría abaratando el despido.

Es importante diferenciar el ERTE de una novación contractual definitiva. En el primero existen una causa temporal, un procedimiento específico y una previsión de recuperación de la jornada. En la segunda, las partes pueden haber acordado válidamente un nuevo régimen estable. El nombre utilizado en la nómina no resuelve la cuestión: mandan los documentos, la realidad de la prestación y la duración efectiva de la medida.

Complementos variables, pagas y conceptos extrasalariales

Reconstruir el salario completo no significa incluir cualquier cantidad abonada. Los complementos ligados habitualmente al trabajo, como determinadas comisiones, incentivos o pluses salariales, pueden exigir un promedio representativo. En cambio, las cantidades destinadas a compensar gastos reales —por ejemplo, desplazamientos debidamente justificados— tienen naturaleza extrasalarial y normalmente quedan fuera.

Las pagas extraordinarias deben prorratearse aunque no aparezcan como ingreso separado en la última nómina. También conviene revisar el convenio colectivo, pues puede definir complementos, periodicidad y reglas de devengo que alteren el resultado. Un abogado laboralista en Tenerife puede distinguir los conceptos computables y comprobar si la empresa utilizó un periodo demasiado corto para variables que fluctúan mes a mes.

Un ejemplo sencillo de la diferencia

Imaginemos que una persona percibía 2.000 euros mensuales y pasó temporalmente al 60 % de jornada por un ERTE, cobrando 1.200 euros de la empresa. Si el despido se calcula únicamente sobre esa última nómina, la base se reduce un 40 %. Sin embargo, cuando resulta aplicable la doctrina protectora, debe reconstruirse la remuneración ordinaria de jornada completa, sin perjuicio de analizar pagas, variables y conceptos no salariales.

El ejemplo sirve para entender la magnitud del error, pero no sustituye un cálculo individual. La antigüedad, la clase de despido, los periodos de prestación de servicios y los cambios salariales también influyen. Además, una prestación pública percibida durante el ERTE no se añade sin más al salario regulador; cumple una función distinta y debe separarse de la retribución empresarial.

Cómo revisar un finiquito o una carta de despido

Antes de firmar, conviene pedir el desglose del salario diario, los días por año aplicados y la antigüedad reconocida. Firmar “no conforme” permite dejar constancia de la discrepancia, pero no amplía los plazos. La impugnación del despido está sujeta a un plazo breve de caducidad, por lo que la revisión debe hacerse de inmediato y teniendo en cuenta, en su caso, la conciliación administrativa previa.

El finiquito y la indemnización son conceptos diferentes. El primero liquida salarios pendientes, vacaciones y otras cantidades devengadas; la segunda compensa la extinción cuando legalmente corresponde. Una cifra correcta en uno de ellos no subsana un error en el otro. También debe comprobarse si la transferencia coincide con el documento y si la puesta a disposición se realizó en el momento exigible.

Prevención para empresas y defensa para trabajadores

La empresa puede evitar conflictos documentando por separado el salario ordinario, la reducción temporal y el criterio empleado para calcular la extinción. Utilizar una hoja de cálculo sin revisar la causa jurídica de la jornada reducida es una fuente frecuente de errores. Si existen varias medidas sucesivas, la cronología debe indicar cuándo comenzó y terminó cada una.

El trabajador debería reunir contrato, anexos, nóminas anteriores y posteriores, certificado de empresa, resolución o acuerdo del ERTE y comunicaciones relativas a la conciliación. Esa información permite comprobar la indemnización tras una reducción de jornada o ERTE y decidir si procede reclamar diferencias o impugnar la extinción. La clave es que una medida temporal o un derecho de conciliación no alteren silenciosamente el valor económico acumulado durante toda la relación laboral.

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